martes, 31 de agosto de 2010

Aristóteles 2.0

Desde hace tiempo tenía ganas de crear un blog donde compartir mis ideas sobre distintas temáticas. Soy estudiante de Medicina (hermosa carrera por cierto), pero mis intereses son mucho más amplios: amante del arte, de la música, de las humanidades, del análisis del comportamiento humano… Con respecto a este último tema, ha rondado en mi cabeza desde hace algún tiempo la Teoría Aristotélica de la Virtud y me sigue sorprendiendo la genialidad de este filósofo griego. Siento que es un tema tan aplicable a nuestro contexto actual que me interesaría abordarlo. A partir la definición aristotélica de virtud (“aquella actitud de nuestro querer que se decide por el justo medio, y determina este medio tal como suele entenderlo el hombre inteligente y juicioso”), me aúno a este concepto en el sentido del justo medio, del equlibrio. De alguna forma es algo que todos buscamos, una suerte de estado estable que permita nuestra autorrealización y que nos conduzca a felicidad.

En nuestro pasar por la vida, muchas son las opciones de comportamiento que se nos aparecen en el camino. Lo ideal es tomar aquéllas que permitan aflorar lo mejor de cada quién, que permitan llevar una vida virtuosa. Siempre habrá dos extremos, pero hay que quedarse con el justo medio (que no necesariamente es el promedio entre dos polos). Cuántas veces nos hemos sentido enfurecidos con alguien y tenemos la necesidad de hacerlo sentir. Y seguramente nos vamos a preguntar cómo expresar el enojo, en qué contexto y en qué medida; o bien, si es mejor callar y dejarlo pasar. Es un buen ejemplo de que la importancia de encontrar ese esquivo equilibrio (relacionado también con el concepto de Goleman de Inteligencia Emocional)

Pero el mayor valor de llevar una vida virtuosa, ocurre cuando es producto de un actividad deliberativa consciente, a partir de un sistema de valores incorporado no de forma pasiva, sino que incorporado por un razonamiento crítico y por una capacidad inherente de esa personalidad de amar a la humanidad. He ahí el valor del ser humano que es capaz de generar su autorrealización y es capaz de construirse a sí mismo desde la perspectiva de la virtud, por una necesidad intrínseca del hombre de alcanzar la felicidad en su máxima expresión.

4 comentarios:

  1. Bienvenido a la Blogósfera Tommy !!
    Te estaré leyendo ;)

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  2. Interesante análisis a lo cotidiano de nuestras vidas, con un gran filósofo como Aristóteles. Estaré esperando en un futuro, ojala próximo la llegada de un análisis de la alegoria de la caverna.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Me encantó, debo decir que me recordó a mis tiempos de liceano hahaa, cuando tratábamos de analizar esa teoría de la virtud que a muchas personas les significó un gran dolor de cabeza. Creo que el gran Aristóteles dio en el blanco con lo del justo medio, que como bien decías, no quiere decir el promedio entre los dos extremos, pero sí es el equilibrio. Y exactamente es eso lo que buscamos, un equilibrio emocional.

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